Historia

La ciudad de Bullas que da nombre a la denominación ha existido desde la época romana y alcanzó una cierta importancia durante el predominio árabe. Después, tras la reconquista en el siglo XIII, la zona prosperó gracias a la agricultura y los vinos se elaboraban para su posterior comercialización.

A mediados del siglo XX, Bullas comenzó a proporcionar vino para el mercado a granel, hasta que a finales de la década de 1980, las bodegas comenzaron a invertir en la tecnología necesaria para elaborar vinos de calidad.

Fue en el año 1988 cuando se creó el Centro Gestor Vinos de la Tierra de Bullas, fruto del acuerdo intersectorial del sector vitivinícola de la Comarca que comprende la zona de influencia del vino de Bullas, con el fin de sentar las bases para optar a la “Denominación de Origen Bullas”.

Desde aquella fecha, y tras una intensa labor en pro de un Acuerdo intersectorial, se optó de una manera oficial y definitiva a la Denominación de Origen, acudiendo a los organismos oficiales relacionados con el tema, ante los cuales se realizaron las oportunas gestiones.

La consecución de la Denominación de Origen, que abarcaría los municipios de Bullas, Mula, Ricote, Cehegín, Lorca, Caravaca, Moratalla y Calasparra, supondría un reconocimiento a nivel regional, nacional e incluso internacional, a la vez que conllevaría a una indudable ventaja para los productores e industriales del sector, toda vez que verían facilitadas grandemente sus posibilidades de comercialización, abriéndoles mercados hasta ahora inaccesibles por la carencia de Denominación de Origen, que fue concedida en el año 1994.

Al principio sólo era una bodega la que embotellaba sus vinos, primero con la contraetiqueta de Vinos de la Tierra de Bullas y después como Vinos con Denominación de Origen. En la actualidad son ya once las bodegas que embotellan sus vinos con Denominación de Origen, siendo trece las inscritas en el Consejo Regulador.

En nuestro decimosexto aniversario como Denominación de Origen, y siguiendo la línea de años pasados, nos encontramos satisfechos con la nueva mirada de parte del consumidor hacia nuestros vinos, ya que hoy en día los datos no pueden ser más positivos, cada vez nuestros vinos son más conocidos y su comercialización se amplia a diferentes mercados, tanto nacionales, como extranjeros.

Desde este Consejo Regulador de la D.O. hemos luchado y seguimos luchando por conseguir los objetivos propuestos, asistiendo a todos aquellos eventos en los que se ha requerido nuestra participación, aportando nuestros vinos, transmitiendo a la gente un poco de nuestra cultura, calidad y tradición vinícola.

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