Añadas

Técnicas de cultivo

La forma tradicional del cultivar la vid en esta zona es la siguiente:

  1. Abonado con materia orgánica. Antes de la plantación se realiza un abonado de fondo, con estiércol preferentemente, para preparar el terreno y que la planta tenga nutrientes necesarios para desarrollarse. También aumenta la esponjosidad de la tierra, junto con el desfonde, facilitando el desarrollo de las raíces y su penetración en el suelo.
  2. Se realiza la plantación del pie o patrón que ha de sustentar la planta de vid. Normalmente se utilizan los portainjertos R–110, 161–49 C y 1.103 de Paulsen en menor medida. Depende de las características de los suelos donde se plantará la viña y de la variedad a injertar. Se deja un par de años para que se desarrolle el sistema radicular de la planta.

    El sistema tradicional es el cultivo del viñedo en vaso y en secano, aunque también se hacen plantaciones en espaldera, generalmente para variedades diferentes a la Monastrell con apoyo de riego por goteo.
  3. Se procede al injerto con la variedad elegida. Monastrell es la variedad mayoritaria, ocupando más del 80 % de la superficie de viñedo acogida a la D.O. Bullas. Pasados al menos tres años desde la plantación, las vides empiezan a tener producción de uva.
  4. Poda de formación. En los primeros años de vida de la vid, para formar la planta adecuadamente según la forma y características que se le quieran dar.
  5. Cuando empezamos a tener el viñedo en producción, del tercer al quinto año, las labores mínimas que se deben realizar para mantener el viñedo de forma adecuada y obtener la mejor producción posible, comienza con la poda. Se realiza en la época invernal cuando el desarrollo de la planta está parado. La poda determinará la producción de uva.
  6. Poda en verde o escarda. Eliminación de brotes y chupones de zonas donde no se quiere que sigan desarrollándose. Principalmente los que salen del tronco. Debe realizarse antes de la floración.
  7. Despuntes. Se cortan los extremos de los sarmientos en crecimiento. Debe realizarse correctamente y en la época adecuada. En la floración, favorece el cuajado.
  8. Aclareo de racimos. Debe realizarse antes del envero. Sirve para equilibrar la planta, dejando sólo la carga suficiente para una óptima maduración y obtención de la mayor calidad posible de las uvas destinadas a vinificación.
  9. Puede realizarse deshojado para airear las plantas y exponer los racimos a la luz para su óptima maduración.
  10. El laboreo de la tierra es imprescindible para mantener en buen estado los viñedos y para que el agua de lluvia se aproveche de la mejor forma posible. El número de labores anuales que se dan al viñedo depende del viticultor.

 

 

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