Técnicas de cultivo
La forma tradicional del cultivar la vid en esta zona es la siguiente:
- Abonado con materia orgánica. Antes de la plantación se realiza un abonado de fondo, con estiércol preferentemente, para preparar el terreno y que la planta tenga nutrientes necesarios para desarrollarse. También aumenta la esponjosidad de la tierra, junto con el desfonde, facilitando el desarrollo de las raíces y su penetración en el suelo.
- Se realiza la plantación del pie o patrón que ha de sustentar la planta de vid. Normalmente se utilizan los portainjertos R–110, 161–49 C y 1.103 de Paulsen en menor medida. Depende de las características de los suelos donde se plantará la viña y de la variedad a injertar. Se deja un par de años para que se desarrolle el sistema radicular de la planta.
El sistema tradicional es el cultivo del viñedo en vaso y en secano, aunque también se hacen plantaciones en espaldera, generalmente para variedades diferentes a la Monastrell con apoyo de riego por goteo. - Se procede al injerto con la variedad elegida. Monastrell es la variedad mayoritaria, ocupando más del 80 % de la superficie de viñedo acogida a la D.O. Bullas. Pasados al menos tres años desde la plantación, las vides empiezan a tener producción de uva.
- Poda de formación. En los primeros años de vida de la vid, para formar la planta adecuadamente según la forma y características que se le quieran dar.
- Cuando empezamos a tener el viñedo en producción, del tercer al quinto año, las labores mínimas que se deben realizar para mantener el viñedo de forma adecuada y obtener la mejor producción posible, comienza con la poda. Se realiza en la época invernal cuando el desarrollo de la planta está parado. La poda determinará la producción de uva.
- Poda en verde o escarda. Eliminación de brotes y chupones de zonas donde no se quiere que sigan desarrollándose. Principalmente los que salen del tronco. Debe realizarse antes de la floración.
- Despuntes. Se cortan los extremos de los sarmientos en crecimiento. Debe realizarse correctamente y en la época adecuada. En la floración, favorece el cuajado.
- Aclareo de racimos. Debe realizarse antes del envero. Sirve para equilibrar la planta, dejando sólo la carga suficiente para una óptima maduración y obtención de la mayor calidad posible de las uvas destinadas a vinificación.
- Puede realizarse deshojado para airear las plantas y exponer los racimos a la luz para su óptima maduración.
- El laboreo de la tierra es imprescindible para mantener en buen estado los viñedos y para que el agua de lluvia se aproveche de la mejor forma posible. El número de labores anuales que se dan al viñedo depende del viticultor.
